Rescate en la base antártica británica Fossil Bluff
Con un avión Porter de la Aviación Naval Argentina

Nada alteraba la rutina del personal destacado en la Estación Aeronaval Petrel, situada a los 63º28' de latitud sur y 59º12' de longitud oeste, en la rada Petrel, cabo Welchness, isla Dundee, del estrecho Antarctic de la península Antártica.

Hasta la última semana de agosto de 1971 se habían efectuado algunos vuelos postales a las bases antárticas Palmer (Estados Unidos), Almirante Brown, Marambio, Matienzo y a la base chilena O'Higgins.

Las horas transcurrían monótonas pero expectantes frente a un paisaje blanco y gélido con escasas manchas grises.

El 30 de agosto de aquel año prometía ser un día como tantos otros, pero de pronto, el Jefe de la Base atendió una comunicación radial cursado a través del Servicio de Hidrografía Naval Argentino, era el capitán PIERROUD que llamaba al Teniente SEISDEDOS para explicarle:

- Gran Bretaña pide ayuda a nuestro gobierno para evacuar de la base inglesa Fossil Bluff a dos de sus hombres, uno enfermo y otro herido. Tiene que decirme si puede ir o no.

- Después de una rápida consulta al mapa de la zona, el Teniente SEISDEDOS contesta: Sí señor.

- Bueno, prepárese y buena suerte.

LOS PRIMEROS PASOS

El Servicio de Hidrografía Naval disponía del avión Fairchild Pilatus PC-6B, matrícula 4-G-1 Turbo Porter, de dotación en dicha Base Aeronaval Antártica para realizar esta operación que se llevaría a cabo en la peor época del año y sin contar con pistas ni apoyos adecuados.

Lo primero que hizo el Teniente de Navío SEISDEDOS fue organizar la operación rescate Fossil Bluff, cuya tripulación quedo integrada por:

Teniente de Navío Roberto Juan SEISDEDOS  
Teniente de Fragata Juan Carlos ANSAY  
Suboficial Segundo Gerardo PALLADINO Mecánico
Médico Aurelio BOSSO Médico del SHN, destacado en la base Petrel.


Con un flamante equipo, se dedicó luego a establecer la ubicación exacta de la base británica Fossil Bluff, mediante un mapa argentino de la Antártida.

Para completar sus informaciones, se puso en comunicación con las islas Malvinas, obteniendo así los datos que necesitaba para la iniciación del operativo más accidentado y emocionante de los últimos tiempos.

El destacamento ingles de Fossil Bluff está ubicado en la isla Alexander a los 71º20' latitud sur y 68º17' longitud oeste.

Pero además de esto, el jefe de la operación rescate coordinó con las islas Malvinas los detalles que era menester para el control permanente del estado meteorológico de la zona, frecuencias seguras de apoyo, y atención medica (si fuera posible) de los enfermos, los señores Rogers O'DONOVAN y Dick WALKER.

En las bases inglesas y norteamericanas situadas en la Antártida se gestionó y obtuvo la coordinación del vuelo de rescate y se consiguió informaciones importantes sobre el combustible disponible, frecuencias de trabajo, controles de vuelo, etc.

El 31 de agosto de 1971, a las 16:05 hs el avión Porter, matrícula 4-G-1, un monomotor turbohélice de fabricación canadiense sobre diseño suizo, despegó de la Base Aeronaval Petrel rumbo a la Base Matienzo o Base Palmer con una proyectada escala en la isla Adelaida, desde la cual se llegaría finalmente a Fossil Bluff.

Estas escalas se habían planeado con el fin de abastecer al Porter de combustible.

El avión estaba equipado con capacidades de apoyo meteorológico, radioeléctrico y mantenimiento aerostático, que habían dado buen resultado en el operativo de recuperación de un avión Twin Otter de la Fuerza Aérea Argentina, pero nadie es capaz de preveer los problemas que puedan presentarse, por mas precauciones que se tomen para sortear peligros.

El Teniente SEISDEDOS pronto perdió de vista Petrel detrás de la niebla.

El primer amago de fracaso se le presentó al Teniente SEISDEDOS en la Base Aérea Teniente Matienzo donde solamente se contaba con dos tambores de combustible JP4, que lo usaban para calefactores.

Pensó entonces en Palmer, porque ahí si había combustible pero estaba a una profundidad de 5 metros en la nieve en el tope de un glaciar situado a cinco millas de distancia de la base, circundado por un campo de grietas y solo se lo podía extraer a pala.

Ante semejante dificultad, el Teniente SEISDEDOS, que había salido de Petrel excediéndose del peso de despegue en 1700 libras, aproximadamente, decidió obrar con prudencia y pernoctar en la Base Matienzo.

Luego de un día de demora, debido a las condiciones poco favorables del tiempo, completó su abastecimiento de combustible y despegó rumbo a la Base Adelaida el 2 de septiembre a las 07:25 hs con condiciones meteorológicas y de ruta favorables, pero una hora mas tarde. En circunstancias que cruzaban la cordillera antártica, se recibió a bordo del avión Porter 4-G-1 una información transmitida desde aquella base mediante la cual se les hacia saber que las condiciones locales desmejoraban rápidamente.

El destino de alternativa en tales circunstancias, debía ser elegido en base a la disponibilidad de combustible, de modo que se optó sin vacilación por la Base Palmer, puesto que Matienzo carecía ya de combustible.

EL HALLAZGO

La máquina aterrizó en Palmer sin novedad pero en condiciones meteorológicas que seguían desmejorando, al extremo de obligar a sus tripulantes a demorarse cuatro días.

No obstante la tormenta de nieve que castigaba la base, se aprovecharon las horas de aquella larga estadía en Palmer para extraer el combustible enterrado.

En esa tarea se llegó a utilizar hasta el propio avión debido al peligro de las grietas, que se extendían por todo el glaciar y aun en la pista.

Uno tras otro fueron apareciendo los tambores de fluido que estaban tapados por hielo y nieve a cinco metros de profundidad.

Con las dificultades que son de imaginar, son llevados todos a la base y el combustible que contenía fue cargado a bordo de éste avión con bomba y microfiltro.

Esto quiere decir que el combustible que estaba allí desde la campaña anterior no pudo ser analizado previamente, porque no se disponía en ese momento de un equipo portátil de análisis rápido.

La base Palmer proveyó a la tripulación un equipo de radio de emergencia preseleccionado en cuatro canales, que fue probado previamente en las frecuencias de guardia de ambas bases norteamericanas.

Eran las 8:00 hs del día 6 de septiembre cuando despegó el monomotor con buenas condiciones meteorológicas en los aeropuertos de salida y de arribo (Palmer-Adelaida), pero fue necesario volar sobre capas de nubes tipo estratos-cúmulos durante mas de una hora.

No es conveniente viajar en estas condiciones, especialmente sobre el mar porque se pierden las posibles referencias visuales con el agravante de que no se puede contar con radioayudas en los puntos de salida o de llegada, sin embargo, el optimismo de la tripulación se mantenía profundamente enraizado en la misión humanitaria que se estaba cumpliendo.

No dejaban de jugar un rol importante las comunicaciones que se mantenían con Petrel, Orcadas, Palmer y Adelaida y desde esta ultima les advirtieron que la pista de nieve era de 800 m de longitud, marcada por una línea de tambores; se debía aterrizar al este de la misma sobre superficie dura con numerosos sastrugis.

También informaron a la tripulación del Porter que el glaciar tenia una pendiente de este-oeste que en caso de viento calmo permite un aterrizaje con rumbo 090º.

El piloto del avión debía tener especial cuidado con viento norte debido a la turbulencia producida por el monte Gracidy y Ditte; además, en los sectores sudoeste y noroeste se producen fuertes corrientes descendentes que hacen peligrosa la aproximación.

Los vientos prevalecientes allí, son del 340º y el despegue debe hacerse hacia el sur, excepto que el viento sea mayor de 5 nudos del sector norte y en cuanto a la elevación del campo es de 270 pies sobre el nivel del mar.

HACIA FOSSIL BLUFF

El aterrizaje se hizo en la base británica Adelaida en forma perfecta, a las 2 horas 40 minutos de haber partido de Palmer.

Había que aprovechar las condiciones del tiempo favorable de modo que lo aconsejable era reabastecerse de combustible y partir sin demora con destino a Fossil Bluff.

La maniobra se hizo en solo cuarenta minutos y fue necesario dejar en Adelaida al médico Dr. Aurelio BOSSO para transportar a los dos hombres que, a pedido de Malvinas, debían relevar en sus puestos a los enfermos de Fossil Bluff.

Esta base estaba atendida únicamente por cuatro hombres, de los cuales -como queda dicho- dos estaban imposibilitados de trabajar.

El avión despegó de Adelaida a las 11:30 hs aproximadamente con destino a la base inglesa de Fossil Bluff con los nuevos pasajeros; volaron sobre la bahía Margarita totalmente abierta y libre de hielos, pero con fuertes corrientes de viento desde las montañas al este y oeste del canal Jorge VI.

En tales circunstancias es aconsejable volar sobre el centro del canal a baja altura y así sí se hizo verificándose fuertes vientos de norte a sur que no producían las recias turbulencias que se encuentran al este y al oeste.

EL ARRIBO

El vuelo a Fossil Bluff duró dos horas cuarenta y cinco minutos y se hizo también sin novedad, el avión aterrizo sobre el glaciar en una pista de nieve de 1200 m con rumbo 36-18 marcada con tambores con una pendiente norte en descenso y una suave inclinación de este a oeste.

Esto no fue todo, el descenso tuvo que efectuarse al este de la línea de tambores y el piloto debió estar precavido de "madrugar" el avión mientras desaceleraba, para evitar que debido a la pendiente natural del glaciar la maquina se orientara hacia el este de la pista donde hay una hoya, cerca de los tambores, de mas de 50 m de profundidad y contra la montaña.

La elevación de la pista es de 40 pies sobre el nivel del mar, con vientos de nordeste a este y fuertes corrientes descendentes, pero no obstante estas características, el aterrizaje fue perfecto.

Poco después, toda la tripulación del Porter 4-G-1 estaba dentro de las precarias instalaciones de la base: un solo ambiente de 5x5 m sobre el cual ondeaba la bandera inglesa.

Los enfermos eran: Roger O'DONOVAN de 25 años, afectado de hepatitis virósica y Richard WALKER, de la misma edad con fractura en una pierna.

Sin pérdida de tiempo el Teniente SEISDEDOS ordenó la ejecución de dos maniobras simultáneas: mientras un equipo se hacia cargo de la tarea de cargar combustible, el otro asumía la responsabilidad de llevar a los enfermos en camillas para ubicarlos convenientemente a bordo del avión.

CUATRO DÍAS INTERMINABLES

El piloto, mientras tanto, realizó una inspección de la máquina, previa a la puesta en marcha, comprobando entonces -con la contrariedad que es de imaginar- una pérdida de combustible por el filtro, debido a la rotura de la junta; entonces los enfermos que habían sido llevados al avión debieron volver a las instalaciones de la base.

Fue necesario fabricar otra junta, utilizando un caño de cobre, y se pusieron de inmediato a la tarea, la cual ocasionó una demora de treinta minutos.

En ese ínterin, de la base Adelaida informaron que las condiciones meteorológicas estaban desmejorando; la noticia no tardo en confirmarse en Fossil Bluff.

Las nieblas, en efecto, se hacían más densas y el emblanquecimiento se extendía hacia el sur, entonces la tripulación del avión tuvo que pernoctar en el lugar.

El Teniente SEISDEDOS había tenido en cuenta para tomar esta decisión, lo avanzado de la hora y la imposibilidad de contar con luz necesaria para el vuelo, pues todo confirmaba la presunción de que las condiciones del tiempo no mejorarían; en consecuencia no había otra alternativa.

El refugio de 5x5 m contaba con cuatro cuchetas solamente y ahora estaban amontonadas allí las ocho personas y demás, las instalaciones eran sumamente precarias.

En ese único ambiente se albergaron todos durante cuatro días, la tripulación del avión durmió en camillas usando las bolsas-cama de supervivencia del Porter para abrigarse y con una dieta no muy aconsejable, sobretodo para uno de los enfermos.

LA PARADOJA DE LA FUERZA

El Teniente SEISDEDOS cambió bajo su exclusiva responsabilidad el sistema de alimentación de los enfermos y en tres oportunidades intento en vano efectuar el vuelo de regreso a la base Adelaida.

El plan de vuelo consistía en un descenso previo en la base Palmer para realizar allí operaciones de reabastecimiento de combustible; así se hizo, pero sobre la hora calculada para el despegue, se suspendió el operativo debido a las malas condiciones meteorológicas en que se hallaba el aeródromo de destino.

Nueva espera; todos sabían que ningún nivel de fuerza previsible puede impedir los daños que produce la furia de los elementos en la Antártica; solo triunfa allí la inteligencia y la prudencia del hombre en su constante lucha contra hielo, niebla y el viento.

La paradoja de la fuerza del ser humano radica en que cuanto mas grande son su experiencia y serenidad, menos son las dificultades de vencer la superpotencia de la Naturaleza.

Por fin, después de 96 horas de aguante en aquel reducido cuadrado de ambiente enrarecido, mejorado el tiempo y el Porter 4-G-1 y después de tres intentos pudo despegar con éxito el 10 de septiembre de 1971, cuando por fin fue posible el despegue rumbo a Adelaida, las condiciones de aterrizaje en la base inglesa eran igualmente favorables.

PRIMERA ATENCIÓN MÉDICA

En Adelaida, el Dr. Aurelio BOSSO se hizo cargo inmediatamente del primer control médico de los enfermos, el señor Roger O'DONOVAN padecía de una deficiencia hepática con estado de debilidad pronunciada por inadecuado uso de medicamentos y precaria alimentación; estas dos causas habían producido en el paciente una fuerte perturbación psicofísica.

Al señor Dick WALKER se le diagnosticó una posible fractura de fémur, por lo cual el Dr. BOSSO le hizo un yeso de inmovilización de la pierna derecha.

Puestos ambos en condiciones de ser trasladados a la base norteamericana Palmer, que contaba con un pequeño hospital, se efectuó el vuelo el día 13 en condiciones muy desfavorables durante la ruta.

La maquina voló, en efecto, durante dos horas y media entre chubascos de nieve, bancos de niebla, reducidísimas condiciones de visibilidad y fuerte viento del sector de proa.

El Porter aterrizó luego de tres horas, veinte minutos de vuelo y una autonomía remanente de ¡¡¡solo diez minutos!!!

En el hospital de Palmer se hicieron a los enfermos análisis de laboratorio y rayos X; los diagnósticos definitivos fueron los siguientes: señor Roger O'DONOVAN, insuficiencia hepática con anemia suave; señor Dick WALKER, fractura telescópica triple del fémur, pierna derecha, con acortamiento de miembro.

En esa base se inició, pues, el tratamiento clínico de los enfermos de acuerdo con los diagnósticos y se hizo un nuevo yeso a WALKER, pero el regreso al destacamento argentino de Petrel se demoro varios días a causa de las condiciones meteorológicas poco favorables del tiempo.

Los miembros de la operación rescate aun se mantenían informados a las autoridades de las islas Malvinas sobre evolución, estado y movimiento de los enfermos.

Cuando por fin se aterrizó en Petrel, el almanaque de la base marcaba el día 21 de septiembre; se habían recorrido 2450 km y volado 19 horas 9 minutos todas ellas en condiciones extremas.

La misión quedaba cumplida, pero aun faltaba realizar maniobras secundarias importantes; el transporte de los enfermos hasta Buenos Aires.

HOSPITAL BRITÁNICO

La primera etapa de esta operación rescate de la Armada Argentina fue el traslado de O'DONOVAN y WALKER desde la base norteamericana Palmer hasta la Base Aérea Vicecomodoro Marambio, donde se contaba con la única pista adecuada del Sector Antártico Argentino para operar aviones con tren de aterrizaje convencional, es decir, con ruedas.

La operación se cumplió sin problemas; mientras tanto desde Buenos Aires volaba hacia Marambio un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina, con escala en Río Gallegos.

Este operativo estuvo a cargo del Vicecomodoro Ricardo Augusto PEÑA y participo en forma activa el Capitán VOLANTE, médico especialista en evacuaciones aéreas.

El 30 de septiembre el Hércules despegó de la Base Marambio rumbo a Río Gallegos; lo hizo en tres horas quince minutos y desde Río Gallegos al Aeroparque de la Ciudad de Buenos Aires en tres horas y media.

Aquí los esperó una ambulancia del Hospital Británico, donde O'DONOVAN y WALKER quedaron internados y quedaba cumplida una de las operaciones de rescate mas accidentada de los últimos tiempos en la Antártica.

EPÍLOGO

O'DONOVAN y WALKER regresaron separadamente a Inglaterra una vez restablecidos de sus dolencias.

Poco después que esto ocurriera, el Instituto Antártico Argentino recibió sendas notas de agradecimiento de los familiares de ambos con el pedido de hacer participes de ese agradecimiento al Teniente SEISDEDOS y sus compañeros de vuelo.

También el Director del British Antartic Survey, Sir Vivian FUCHS, envió un mensaje cuyo primer párrafo transcribimos a continuación:

"Con motivo de las muy afortunadas operaciones de vuelo que, a pesar de todas las dificultades, permitieron traer a lugar seguro y hospitalizar a O'Donovan y Walker, deseo presentarles mi mas profundo agradecimiento a Ud. y a todas las personas que participaron en la operación de rescate. Yo personalmente reconozco los riesgos que corrió el grupo que voló el avión y mi deseo es que les trasmita mi mas caluroso agradecimiento por su tenacidad y su dedicación en llevar a feliz termino la operación de rescate."

Hubo todavía otro gesto de reconocimiento para con la tripulación, en el mes de marzo del año 1972, la Embajada de Gran Bretaña en la Argentina, entrego distinciones conferidas por la reina Isabel al Teniente Roberto Juan SEISDEDOS, Teniente Juan Carlos ANSAY, Suboficial Segundo Gerardo PALLADINO y al médico Dr. Aurelio BOSSO, por el vuelo de rescate a Fossil Bluff.

REFERENCIAS

FUENTES:
Capitán de Navío (R) VGM Carlos Alberto COLI - La Armada Argentina en la Antártida
Capitán de Fragata (R) Roberto Juan SEISDEDOS - Revista "Antártica" - Noviembre 1972
Señor Lorenzo BORRI - Página web del Museo de la Aviación Naval Argentina

Fundación Marambio - www.marambio.aq - Tel. +54(11)4766-3086 4763-2649