Fundación Marambio
Carta del Dr. Jorge Julio C. MOTTET
Nos escribe desde Estocolmo, Suecia

10 de febrero de 2009

Dr. Juan Carlos Luján, queridos compañeros, miembros de la familia antártica, amigos, amigas y compatriotas.

Este 12 de febrero se cumplen 58 anos de un hecho que marco un jalón en la historia moderna argentina: la partida de la barcaza carguera patagónica "Santa Micaela" llevando a su bordo la primera expedición argentina a la Antártida continental.

Con la ayuda Divina una nave totalmente inadecuada pudo cumplir una hazana en la que muy pocos creían. Esa memorable fecha señala el comienzo de la historia moderna argentina en la conquista del Desierto Blanco.

Aquel 12 de febrero de 1951 fuimos despedidos en el Puerto de Buenos Aires por el Presidente de la Nación, las mas altas autoridades del gobierno, efectivo de las fuerzas armadas y miles de personas.

A las 7:30, hora de la partida, una escuadrilla de aeronáutica sobrevoló el lugar saludándonos con el vaivén de las alas.

Dios ha dispuesto que sea yo el único sobreviviente de esa patriada y siento la obligación de recordar los nombres de aquellos de los que fui su compañero de expedición.

El jefe fue el entonces Coronel Hernán Pujato y los integrantes del grupo los siguientes: Haroldo Juan Riella, Hernán González Superi, Lucas Serrano, Ernesto Natalio Gómez, Ángel Abregu Delgado, Antonio Moro y el suscripto.

Es justo agregar el nombre de Luis Roberto Fontana quien, a pesar de no quedar con nosotros, fue un ejemplar colaborador en el éxito de la empresa.

Tampoco puedo ignorar a otro gran patriota, el Capitán de Ultramar Santiago Farrell, a cuyo comando el Santa Micaela cumplió la increíble travesía, y especialmente, a los doctores Carlos y Jorge Pérez Companc quienes, con su patriotismo y generosidad hicieron posible el traslado de la expedición a Bahía Margarita, al Sur del Circulo Polar.

Ya la sombra del cruel olvido va cubriendo a todos ellos; es mi deber rescatar sus nombres y lo hago con unción.

Todos estaban alentados por la firme voluntad de vencer sirviendo a la patria.

Aquel vínculo nacido en la dura lucha contra los hielos y los sacrificios comunes sobrevive al desgaste del tiempo.

Durante catorce meses, abnegadamente cumplieron su misión en el más alejado confín del territorio nacional, fundaron la que entonces fue la Base mas austral del mundo y con perros y trineos comenzaron la exploración de ese continente helado.

Desde aquella lejana fecha las puertas de nuestra Antártida continental quedaron abiertas y por ella ya han pasado legiones de argentinos.

Valga el día de hoy para rendirles un homenaje.

Gloria, respeto y honor ahora y siempre para todos ellos!

Suene en un sonoro y armonioso clarín una Diana de Gloria saludándolos en esta fecha!

Asocio en este recuerdo a los centenares de patriotas, hombres y mujeres, que también con espíritu de sacrificio han continuado la obra que entonces comenzáramos.

Me permito transcribir lo expresado en mi libro "Reminiscencias". "Todos esos hombres que he mencionado estaban inspirados en los mas desinteresados principios y lo ofrecieron todo sin pedir nada.

El Presidente de la Nación expreso su satisfacción al ver que "entre tantos que pedían para ir a Europa y a los Estados Unidos, había algunos que lo hacían para sacrificarse por la patria."

Fueron pioneros y visionarios, no se alistaron como voluntarios para sacar ventajas mercenarias ni para mendigar privilegios.

Ninguno de ellos tenia filiación política, no enarbolaba otro pabellón que no fuera el celeste y blanco, ni entonaba otro himno que no fuera el nacional argentino.

Por otra parte, el mas preciado símbolo que llevaron con ellos fue un pequeño cofre con tierra del solar natal del General San Martín.

Cuanto me honra haber pertenecido a ese grupo de patriotas!

Nosotros no fuimos los mejores porque en la vida siempre hay alguien que es mejor que uno, pero fuimos los primeros y eso nadie nos lo puede disputar.

Jorge Julio C. MOTTET
Decano de los Exploradores Polares Argentinos

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