Fundación Marambio

La aviación de transporte
durante la Guerra de Malvinas

Autor: Comodor VGM (R) EDB Alfredo Abelardo CANO
Jefe Escuadrón Hércules C-130 durante la Guerra de Malvinas

La recuperación de las Islas Malvinas el 2 de abril de 1982, interrumpió un ciclo de dominación británica iniciado en 1833.

En la madrugada de ese día, fuerzas de la Armada Argentina se apropiaron de la zona del aeropuerto para despejar la pista y de puntos estratégicos de la ciudad.

La premisa era no provocar bajas británicas y se cumplió a rajatabla, aunque perdió la vida el capitán de corbeta Pedro Edgardo GIACHINO, primera víctima del conflicto, y resultó herido uno de sus hombres.

La Fuerza Aérea Argentina inició sus operaciones con aviones C-130 Hércules y Fokker F-28 de la I Brigada Aérea de "El Palomar", aterrizando el primero de ellos cuando aún se combatía en la ciudad, pese a que el despeje de la pista se retrasó más de lo previsto y el primer avión orbitó en las proximidades más de una hora.

Por lo reducido de la plataforma de estacionamiento y lo corto de la pista de aterrizaje, los despegues desde Comodoro Rivadavia fueron escalonados para que hubiera un solo avión descargando por vez.

Adoptada la decisión de quedarse, entre el 2 y el 29 de abril el Comando Aéreo de Transporte (CAT) de la Fuerza Aérea Argentina ejecutó un puente aéreo para anular el bloqueo marítimo impuesto por los submarinos nucleares británicos.

Participaron en el mismo los aviones de la I Brigada Aérea que volaron a Malvinas 1.620 horas con 397 aterrizajes y los de Aerolíneas Argentinas y Austral, empresas que sumaron su aporte patriótico volando 293:25 horas y 15:40 horas respectivamente, totalizando entre ambas otros 55 aterrizajes.

El total del personal trasladado en este puente aéreo fue de 9215 hombres y la carga alcanzó las 5.008 toneladas.

A este esfuerzo logístico debe sumarse el realizado por los aviones navales en apoyo de sus unidades desplegadas en el Teatro de Operaciones Malvinas.

La necesidad de mantener actualizada la posición de la flota británica que había partido desde la isla Ascensión hacia la zona de guerra, obligó a la Fuerza Aérea Sur (FAS) a emplear los aviones Boeing 707 del Comando Aéreo de Transporte (CAT) en misiones de Reconocimiento Aéreo Lejano.

Durante el desarrollo de las mismas fue interceptado uno de ellos por un Sea Harrier británico que formándole le mostró los misiles colgados de sus alas para obligarlo a retirarse inmediatamente.

Tres días después nuevamente fueron detectados y atacados con misiles mar aire de largo alcance; logrando esquivar cuatro de ellos mediante maniobras evasivas.

El primero de mayo a las 4:40 horas un avión británico Vulcan de la RAF inició las operaciones de combate bombardeando la pista y las instalaciones del aeropuerto con bombas de 1000 libras, una de las cuales impactó en la pista.

La Fuerza Aérea Argentina contestó de inmediato con una serie de ataques a la flota enemiga.

El bloqueo aéreo impuesto a partir de esa fecha por los británicos obligó a que sólo los aviones Hércules C-130 a continuaran con el abastecimiento aéreo de las Islas Malvinas.

A esta actividad se sumó esporádicamente la operación de aviones Fokker F-28 navales, en apoyo logístico a sus medios basados en Puerto Argentino y una operación de evacuación sanitaria desde la isla Borbón, protagonizada por un Twin Otter de la IX Brigada Aérea que fue escoltado por un Fokker F-27 hasta 180 kilómetros de su punto de destino.

El vuelo de los aviones Hércules C-130 normalmente era nocturno para evitar la detección visual y a 10 metros del agua para eludir el radar de las fragatas que merodeaban por las inmediaciones de Puerto Argentino.

El aterrizaje era con las luces apagadas en una pista balizada con linternas de gran potencia y que además tenía negado su costado izquierdo por el bombardeo inicial.

Debido a ello un popular mecánico de vuelo concluía el chequeo previo a la misión con un "avión listo para el aterrizaje."

La descarga de personal y material y la carga de camillas con heridos se efectuaban en la cabecera opuesta y con los cuatro motores en marcha por la eventualidad de un despegue inmediato.

Además de estos vuelos que fueron mayoría, se realizaron dos misiones de reabastecimiento aéreo en Pradera del Ganso y Bahía Fox respectivamente lanzándose en paracaídas un total de 19 toneladas de provisiones.

El Escuadrón I Hércules C-130 con sus dos KC-130 reabasteció de combustible a numerosas escuadrillas de aviones Skyhawk A-4B y A-4C de la FAA y A-4Q y Súper Etendard de la Armada Argentina que participaron en numerosos ataques a objetivos navales incluyendo los portaaviones Hermes e Invencible.

A mediados de mayo se comprobó que, para evitar ser derribados, los aviones de combate necesitaban conocer con exactitud la posición de los buques enemigos.

Los aviones indicados para cumplir esa tarea eran los Neptune navales que por obsolescencia se encontraban fuera de servicio.

Para suplirlos se ordenó utilizar los C-130.

La falta de equipos adecuados obligó a improvisar y a tomar riesgos bastante más allá de lo normal aún en una guerra, debido a lo cuál a estos vuelos se les conocía popularmente como "Locos".

Al realizarse el sexto, el día 1° de junio de 1982 el avión Hércules C-130, matrícula TC-63 fue descubierto por una Patrulla Aérea de Combate enemiga y derribado con misiles y cañones por dos Sea Harrier, falleciendo sus siete tripulantes.

Desde el 1° de mayo al 13 de junio la Fuerza Aérea Sur (FAS) ordenó a los Hércules C-130, 74 salidas, de las cuales se efectuaron 61 logrando romper el bloqueo en 33 oportunidades, concretándose 31 entregas por aterrizaje en Puerto Argentino y 2 por lanzamiento en los lugares mencionados.

De las catorce tripulaciones de C-130 con que contaba el Escuadrón I en 1982, siete fueron condecoradas años después (una de ellas post mortem), por el Honorable Congreso de la Nación con la medalla "La Nación Argentina al Valor en Combate", lo que da una idea bastante aproximada del alto grado de cumplimiento del deber y capacidad profesional de sus integrantes.

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MÁS INFORMACIÓN

24 HORAS, SI PARECE UN SIGLO - Narración sobre experiencias vividas durante un día en la guerra de Malvinas, publicada en el año 1984 en el libro Halcones Sobre Malvinas Autor: Suboficial Mayor (R) VGM EDB Dr. Juan Carlos LUJAN. Haga clic aquí

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