Fundación Marambio
Antártida: presente y futuro del Continente Blanco
A 200 años de su descubrimiento

La Antártida ofrece oportunidades únicas para ampliar los conocimientos sobre el funcionamiento del planeta e incluso sobre los orígenes del universo, pero ¿cuál será su destino a nivel geopolítico?


Serán esenciales los proyectos experimentales innovadores, las nuevas aplicaciones de la tecnología, además de la invención de otras de nueva generación.
Foto: Gentileza Carlos Flesia


A fin de identificar las investigaciones por abordar en las próximas décadas, el Comité de Investigaciones Científicas Antárticas y el Consejo de Administradores de Programas Antárticos Nacionales (SCAR y COMNAP, respectivamente) reunieron a los principales científicos, líderes políticos y pensadores prospectivos.

Entre las conclusiones, se destacó que serán esenciales los proyectos experimentales innovadores, las nuevas aplicaciones de la tecnología, además de la invención de otras de nueva generación.

La investigación marina requerirá boyas de larga duración y sensores asociados; vehículos subacuáticos robóticos, operados a distancia, e instrumentos miniaturizados desplegables en animales y otras plataformas.

En este contexto, las futuras investigaciones exigirán un acceso más amplio y duradero –anual– a los sitios de investigación. Es decir, dependerán de la expansión de los vuelos al interior del continente y de las posibilidades de desplazamiento por tierra.

Utilizar las nuevas capacidades de teledetección introducirá grandes desafíos, aumentará el empleo de aeronaves, satélites, globos y vehículos aéreos no tripulados como plataformas para la ciencia.

Los buques de investigación, rompehielos y de carga son cada vez más costosos y demandan inversiones sustanciales y a largo plazo.

El despliegue requiere años de planificación anticipada e incluye la consideración de contingencias como la redundancia en los sistemas y suministros.


La inmensidad y hostilidad de los espacios antárticos implica que la infraestructura –tanto física como cibernética— sea vital para la supervivencia y fundamental para la conducción de la ciencia.
Foto: NDS Evolution

Otra conclusión importante fue que la inmensidad y hostilidad de los espacios antárticos implica que la infraestructura –tanto física como cibernética— sea vital para la supervivencia y fundamental para la conducción de la ciencia.

En el futuro previsible, la mayoría de las investigaciones se seguirá realizando sobre el terreno, y el acceso puede ser a menudo un factor limitante fundamental.

Los estudios prospectivos proponen establecer “supersitios” de alto interés científico para concentrar la ciencia interdisciplinaria y transversal.

La cooperación internacional, el intercambio de conocimientos y datos, la coordinación de la logística, el avance de las tecnologías de apoyo, la optimización de la utilización de la infraestructura y las asociaciones específicas seguirán siendo indispensables. Por esta razón, se abre cada vez más un espacio para proyectos de cooperación público-privados.

La explotación de los recursos y la importancia de los tratados antárticos

En cuanto a la protección del medioambiente, existe un protocolo específico aprobado en 1991 que designa al continente como reserva natural destinada a la paz y la ciencia. Vigente hasta 2048, el Protocolo de Protección del Medio Ambiente Antártico (PPMAA) empieza a ser considerado por los planificadores prospectivos, ya que, si se volviera a analizar la posibilidad de permitir la explotación de recursos minerales (iniciativa abortada en 1988 por acción de Francia y Nueva Zelanda), sería una alta exigencia para el sistema.


La cooperación internacional y el intercambio de conocimientos y datos seguirán siendo indispensables.
Foto: Carlos Flesia

Un nuevo anexo del Protocolo de Protección del Medio Ambiente Antártico (PPMAA), que entrará en vigor en el mediano plazo, establece que es responsabilidad de quien genere algún accidente ambiental el dar respuesta inmediata a la emergencia y hacerse cargo de los costos de su remediación.

Por otra parte, en la última reunión consultiva del Tratado Antártico, comenzó a tomar forma la figura de los veedores ambientales para cooperar en la supervisión del cumplimiento del Manual sobre limpieza y gestión de residuos.

Por su parte, la Organización Marítima Internacional, ha adoptado el Código Internacional para los buques que operan en aguas polares (Código Polar), así como las enmiendas correspondientes al Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar (SOLAS) y las enmiendas correspondientes al Convenio Internacional para Prevenir la Contaminación por los Buques (MARPOL) a fin de conferir carácter obligatorio a dicho código.

El Código Polar entró en vigor el 1.º de enero de 2017 para proteger tanto a los buques como a las personas, sean marinos o pasajeros, en el inhóspito entorno de las aguas que rodean los dos polos.

Este abarca todas las cuestiones relacionadas con la navegación en las aguas que rodean a los dos polos: proyecto, construcción y equipo de buques; cuestiones operativas y de formación; búsqueda y salvamento. Igual de importante es el articulado orientado a la protección del entorno y sus ecosistemas.

La Convención sobre la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, a lo largo de sus más de 30 años de historia, ha establecido estándares de referencia para adoptar un enfoque que permita la utilización sostenible de los recursos vivos marinos.

Este acuerdo multilateral hace frente a la posibilidad de que el aumento no regulado de las capturas de kril resultara ser perjudicial para los ecosistemas marinos antárticos, y en particular para especies de aves marinas, pinnípedos, ballenas y peces cuyo alimento básico es el kril.


En la última reunión consultiva del Tratado Antártico, comenzó a tomar forma la figura de los veedores ambientales para cooperar en la supervisión del cumplimiento del Manual sobre limpieza y gestión de residuos.
Foto: Comando Conjunto Antártico

Como respuesta a la creciente demanda, durante las últimas reuniones consultivas también se ha consensuado un Manual sobre regulaciones y directrices pertinentes a actividades turísticas y no gubernamentales en la Antártida. Este documento concentrará el marco normativo, el manejo de sitios, la protección de fauna y otras disposiciones e instrumentos legales relativos al manejo seguro y responsable del turismo.

En la actualidad, las expediciones se realizan en gran medida a bordo de unos 40 buques, que –partiendo de Ushuaia, Puerto Argentino o, en menor medida, Punta Arenas, Buenos Aires o Puerto Madryn— navegan principalmente la región de la península Antártica. Algunos itinerarios incluyen también las islas Georgias del Sur y las Malvinas.

Los recorridos se concentran principalmente en las zonas costeras libres de hielo, en el período comprendido entre noviembre y marzo. Las visitas a tierra son en general de corta duración (alrededor de 3 horas), de intensidad moderada (100 personas) y de frecuencia variable.

Son supervisadas por un personal de a bordo por cada 10 a 20 pasajeros. La selección del lugar y la realización de las visitas a tierra se detallan en procedimientos estandarizados que tienen en cuenta las evaluaciones de impacto ambiental.

La educación es un componente importante. Las expediciones ofrecen a los visitantes la oportunidad de experimentar una amplia gama de áreas de interés, desde sitios de vida silvestre, históricos o de valor estético hasta estaciones de investigación activas.


La Convención sobre la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos hace frente a la posibilidad que el aumento no regulado de capturas de kril resultara ser perjudicial para los ecosistemas marinos, en particular, para ballenas y peces que se alimentan de él.
Foto: NDS Evolution

Desde la creación de la Asociación Internacional de Operadores Turísticos Antárticos, se han mantenido registros de los itinerarios y de la cantidad de visitantes, un valioso recurso a disposición de los investigadores y planificadores.

Sus buques y aviones también transportan a los científicos y contribuyen con los programas nacionales ante situaciones de emergencia. Los beneficios derivados del turismo responsable, un mejor conocimiento y apreciación de la región, siguen siendo sustanciales.

Gobernanza de la Antártida

Desescalada la tensión posterior a la Segunda Guerra Mundial, el continente antártico se gobierna con éxito según un conjunto de normas e instituciones que, sintéticamente, conocemos como el Sistema del Tratado Antártico (STA).

A los 12 Estados signatarios originales del Tratado Antártico –que representaban el 12 por ciento de la población mundial– se fueron sumando otros, hasta alcanzar en el presente la suma de 54 miembros.

De ellos, 29 ostentan el estatus de consultivos—45 por ciento de la población mundial–, lo que les da derecho a voto y veto en las reuniones que anualmente se realizan como principal herramienta de gobierno.

Poniendo atención en el tablero de la alta política y de las relaciones internacionales, el rol de China y el incremento de miembros consultivos que se sumaron con un rol protagónico luego de la firma del Tratado Antártico (Alemania, Brasil, China, Corea del Sur, India e Italia entre otros), está claro que dar continuidad al exitoso STA implicará un gran esfuerzo de negociación y adaptación.

La interrelación del STA con la Convención para la Conservación de los Recursos Marinos Antárticos y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar deja grises por resolver.


En este contexto, el laboratorio natural más grande de la tierra, geoestratégicamente dominante en el hemisferio sur, lleva cada vez más a sus actores a cooperar entre sí. Foto: NDS Evolution.

Aunque el Tratado Antártico resguarda los reclamos soberanos de siete países, la tendencia internacional se encamina a la inaplicabilidad del concepto de soberanía absoluta y progresa hacia nuevas formas, como el ejercicio de derechos soberanos, la jurisdicción y la competencia.

En este contexto, el laboratorio natural más grande de la tierra, geoestratégicamente dominante en el hemisferio sur, poseedor de una significativa reserva de recursos naturales vivos, más las reservas de recursos minerales y cuencas sedimentarias, lleva cada vez más a sus actores a cooperar entre sí, mediante la inversión de significativos presupuestos, recursos humanos y materiales en emprendimientos de investigación científico-tecnológicos.

La situación de paz no enfrenta amenazas a la vista en el mediano plazo y se mantendrá estable mientras continúe vigente el Tratado Antártico y se cumplan los postulados centrales del Protocolo de Protección del Medio Ambiente Antártico (PPMAA).

Este año, se cumplen 200 años del descubrimiento del último continente. Argentina, Estados Unidos, el Reino Unido y Rusia confrontan pruebas para procurar primacía.

Explotación, descubrimiento, exploración, investigación y conservación han sido los intereses fundamentales a lo largo de estas dos primeras centurias de presencia humana.

Imaginar una visión prospectiva integradora es una tarea sumamente compleja. Para hacerlo, resulta necesario inspirarse en el pasado y hacer el esfuerzo por crear el mejor futuro.

29 de Agosto de 2020

AUTOR
Coronel (R) Expedicionario al Desierto Blanco
Licenciado Carlos Félix FLESIA


Es licenciado en Estrategia y Organización y Master en Relaciones Internacionales y Resolución de Conflictos, con vasta experiencia en la planificación y dirección de operaciones logísticas en ambientes extremos como la Antártida y misiones de paz.

Ha dirigido proyectos relacionados con la implementación de Energías Renovables en sitios aislados y ha participado de la elaboración de grandes proyectos en el campo de la Energía Eólica y Solar.

Se desempeñó en la Antártida Argentina, como Jefe de las Bases San Martín – Dotación Anual 1996  y Base Esperanza - Dotación Anual 2003 y presto servicios en la Dirección Antártica del Ejército Argentino.

Además de conducir grandes organizaciones de personal y medios materiales con resultados exitosos, se a desempeñado durante más de diez años cargos directivos relacionados con la capacitación y adiestramiento de personal para tareas de riesgo y en zonas extremas con elevada exigencia de cuidado y conservación del medio ambiente y ha coordinado operaciones de logística y turismo antártico.

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