Fundación Marambio
Recuerdos del entonces Suboficial Auxiliar Juan Carlos LUJAN del
25 de mayo de 1869 en la Base Matienzo

Ese día recordé cuando mi madre me llevaba el mismo 25 de mayo a la escuela, con nuestro espíritu lleno de patriotismo, con el guardapolvo blanco almidonado, los zapatos lustrados, bien peinado, la escarapela en mi pecho, la fiesta, el chocolate, el versito y la emoción que se siente con las marchas y canciones patrias.

Esto se repetía año a año, pero una gran emoción sentí, cuando estaba dejando de ser niño y siendo un joven desfilé por primera vez ese día patrio, con mi fusil Máuser 1909 al hombro y después de la ceremonia, salí a la calle por primera vez lleno de orgullo de uniforme, el de la Aeronáutica Militar, que así se llamaba la Fuerza Aérea Argentina.

Otro recuerdo que me quedó hondamente grabado, fue el 25 de mayo de 1969, cuando los diecisiete integrantes de la Dotación Antártica 1968/69 de la Base Aérea Teniente Matienzo, formamos para celebrar esa fecha patria frente al mástil.

Desde adentro del botero (lugar donde se saca la nieve de las botas al entrar a la base), cuya puerta estaba entornada, sonaba la música de un tocadiscos Winco y antes de escuchar los primeros sones del Himno Nacional Argentino, el joven Jefe de Base, al vernos con los guantes mitones colocados, nos dijo "como van hacer el saludo militar en esas condiciones, los dedos se tienen que ver juntos", entonces nos quedamos solamente con los guantes de lana.

El día era bastante frío y con viento, no se hablaba todavía de la sensación térmica y al realizar el saludo militar se nos comenzaron a congelar los dedos de la mano derecha, no dábamos más, cantábamos el himno y parecía que no terminaba jamás.

Al finalizar el mismo, con los últimos sones, el Jefe de Base apresuradamente ordenó en una sola frase, saludo dos, descanso y rompan fila.

Así lo hicimos de inmediato y colocábamos la mano que parecía estar congelada entre las piernas, en el lugar más calientes de nuestro cuerpo y hasta sentíamos dolor por el frío.

Al rato pasó el sufrimiento y fue uno de los motivos de broma que disfrutamos ese día y un tema que no dejamos de hablar durante mucho tiempo.

Al mediodía empanadas, locro y vino y a la tarde un certamen de esquí, donde se nos congelaron la mayoría de las máquinas fotográficas, lo que nos hizo dar cuenta del frío que estábamos soportando.

No se puede negar, que ese día, sufrimos por la Patria.

Ver reseña histórica sobre el 25 de mayo de 1810, haciendo clic AQUI

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